
Acaricie su rostro solo para poder rectificar que las lagrimas eran reales, no solo una ilusión óptica, sin embargo la húmeda piel causo un tintineo en mi garganta queriendo que mi voz se quebrara.
Tomo mi mano cuando intente alejarla, fuerte lastimando mi muñeca, sus ojos casi exorbitantes me miraban fijamente mientras sacudía suavemente la cabeza de un lado a otro como un loco.
"no te vallas" susurraba suavemente una y otra vez apretando gradualmente con mas fuerza, no quería verlo ni oírlo, no quería que el viera que mi corazón se estaba rompiendo al mismo compás que el suyo, así cuando mi fuerza flaquear no podría regresar corriendo a sus brazos buscando cobijo.
"No eres lo que necesito" fue lo único que pude decir y soltó mi muñeca, sentía el dolor causado por su agarre pero preferi ignorarlo, habían cosas que dolían mas.
"porque estas haciendo esto?, creí que estábamos bien... maldición! 4 años y lo único que puedes decir es que no soy lo que necesitas! quien diablos te crees!.
Ahora podía escuchar no solo el pánico si no la furia de su voz, seria mas fácil si me golpeara, me lo merecía, haría todo mas fácil, así tendría una escusa, una verdadera razón.
No lo hizo, nunca lo haría, nuestros golpes seguirían siendo eternamente emocionales aveces hasta psicológicos pero las marcas siempre iban mas aya de un simple moretón.
Quería darme la vuelta y correr, tirarme al suelo llorando y disculparme por horas hasta que me quedara afónica como penitencia por mis crímenes, quería que me abrazara y me dijera que todo lo que hago es con un fin corpóreo que en realidad el no es bueno para mi, que me dijera que lo nuestro no tenia sentido y que a la larga esto era lo mejor para ambos, que mi egoísmo era necesario, que me perdonaba, que no desaparecería de mi vida en cuanto le rompiese el corazón.
Que me seguiría amando.
"debo irme" fue lo único que pude murmurar, temiendo que algo mas largo me quebrara la voz y algo dicho mas alto mostrara mi pánico "hablemos lo, espera!".
Me aleje caminando casi corriendo, el palpitar frenético de mi corazón ahogo lo que intentaba decirme mientras me alejaba, me repetía una y otra vez "no mires hacia atrás" o como en Sodoma y Gomorra me convertiría en una estatua de sal, destinada a desintegrarme ante cualquier toque.
Al principio creí sentirlo persiguiéndome, alcanzando me, empece a correr creyendo que mi corazón explotaría dentro de mi pecho, hasta que mis pulmones estaban apunto de reventar, hasta que mis piernas no podían mas.
Me detuve solo por un momento para recuperar el aliento. El no me alcanzo. Nunca mire hacia atrás.