Había una vez una princesa en un pobre y pequeño pueblo, tanto ella como su gente no
tenían dinero para comprar alimentos y
vivían de la
pepenancia de pueblos vecinos, la ropa que
ella utilizaba se la regalaban sus hermanas a
dineradas que se
habían casado con
principes vecinos que
tenian mas dinero que sentido
común.
Un
día desesperada por el pesar y hambre propio y de su pueblo se lanzo de un acantilado
esperando encontrar paz en su
frió y abismal fondo. Pero pronto se dio cuenta de que por mas que
caía no topaba fondo, solo
seguía callen do y
callen do cada vez mas profundo.
Después de
un tiempo la
caída perdió vértigo y ella ya no g
ritaba solo
seguía calleando y
calleando, no
sentía hambre ni cansancio y no sabia cuanto tiempo pasaba hay abajo.
Decidió que si
algún día tocaba fondo probablemente
iría con tanta
intencidad que
atravesaría la tierra misma por la gran
caída que ella misma se
había ocasionado.
Pero fue todo lo contrario, nos be si fueron
días, horas o minutos en si pero toco suelo con un suave golpeteo que no izo
mas que
sacudirle las nalgas.
Se explico eso decidiendo que
había caído tanto que el mismo aire le
había detenido la
caída y sin embargo
seguía con vida.
Este echo la hizo sentir
triste ya que
había tomad todo su
coraje lanzarse de ese acantilado para fracasar en el ultimo instante.
Cuando termino de
alimentarse y sentir pena por si misma se puso de pie y
empezo a
di ambular en la
oscura peor
cálida caverna "con que esto es
lo que se conoce como abismo" se dijo en una pequeña y
tímida voz a si misma a la
cual una voz grave pero
insierta contesto "estamos en el
centro de la tierra pequeña niña, pero como has
llegado aquí?" al escuchcr que no
estaba sola dio un pequeño
sal tillo hacia
atrás decidida a correr, peor
depuse reflexiono y decidiendo que nos
habia donde estaba se quedo justo donde se encontraba parada, no
podía ver mas
allá de sus narices y el salir corriendo
podría predicarle una dolorosa peor poco letal
caída.
A la distancia de no mas de 2 metros se
encendió un mechero de
bunzen y pudo distinguir el rostro de un zorro, era pequeño y
esbelto con un brillante
pelaje rojizo y un lindo
ozico blanco con largos bigotes negros.
De repente
sintió una calidez muy grande por dentro pensando que
nunca había visto una criatura tan bella como el pequeño zorro en toda su vida
depuse de todo su pueblo siempre
había estado plagado de penurias y tristezas no
había recursos par abastecerse de criaturas tan bellas.
Ella le sonrio timidamente al zorito que decidio acercarse unos imidos pazos al ver a la maltrecha niña sintio un pesar en su corazon, su delgado y debil semblante de rodillas raspadas y piel de papel, sus pomulos salidos agresivamente en su rostro parecianq eu atravesarian su cobertura en cualquier momento dejadon dos enormes llagas, sus enormes ojos azulez saltones y perdidos envueltos en manchas purpuras a causa del cansancio y las provacones.
Sus ropas sucias y remendadas que alguna vez repesentaron tod el cache de una prinsesa.
La princesa se sento en el suelo, se sentia un poco mareada y repentinamente exausta, pero noq ueria quitar la vista de aquel magnifico y deslumbrante zorro.
Al verla el noto un trizte realidad y fue a acurrucarse sobre sus piernas, dejando el mecheor a un lado para que el debil cuerpecillo absorviera la luz.
"cual es tu nombre?" le pegunto el zorro a la princeza "Elizabeth, mi nombre es Elizabeth y tu eres la criatura mas magnifica que jamas haya visto, aun mas magnifico que el amanecer sobre la nieve, o el atardecer bajo el agua" el zorro le agradecio el alago acintiendo la cabeza y dijo susurrando auvemente a su oido " mi nombre es Morrigan y ahora podras dormir al fin" ella le sonrio lo abrazo y cerro lo ojos.
Nunca mas desperto.
Despues de ese dia la gente del pueblo vio como lentamente un gran arbol crecia a un lado del profundo y oscuro abismo, ese arbol empezo a dar unas hermosas flores que reyes y reynas mandaban a pedir de todos los rincones del mundo, a esa flor la llamaron Elizabeth y se decia que solo con verla la paz reinaba en el corazon, era mas hermosa que el amanecer sobre la nieve y el atardecer bajo el agua, simplemente hermosa.