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viernes, 27 de julio de 2012

Reflexion cualquiera



Las horas se arrastrar alargando la dolorosa monotonía de un día azul y brillante, pestañeo inquieta cegada por el sol del mediodía, asfixiante como el humo de un escape defectuoso.
¿Cómo se mide el amor al prójimo? ¿Cuantos mensajes vale una amistad? ¿Cuántas horas de charla un noviazgo? ¿Cuántas noches en vela un corazón roto?
La brisa de la disipan te mañana me arranca un suspiro haciéndome pensar en todas las palabras, que, sin tener la culpa me han dañado, filosas y retumbantes de la boca de amigos y extraños, pretendientes y compañeros; palabras sin razón existente. Fría, Indiferente, hipócrita; duelen tanto como pensar “solo me acerque a ti con otras intenciones y ahora al no obtener lo que quise me voy reclamando pues, obviamente, es tu culpa que no puedas amarme”.
¿Acaso no sonrió y lloro como todos los demás? Aun así soy indiferente y con corazón de hielo.
Se creería que después de escucharlo tantas veces me molestaría menos. Sí, me suplican que cure su soledad, que le dé luz a sus días y calor a su espacio pero… ¿Quién me curara a mi?
Los pretendientes desdichados son solo una manera de hacerte sentir miserable y cruel.
El amor es como la energía, como la vida misma, se contrae y expande; inplota y se transjiversa; nunca se destruye; se posesiona de cuerpos a veces similares, a veces ficticios; tiene mas rosters que dios.
No es racional, no puedes intimidarlo o escapar, es tan sutil como un ferrocarril a  toda velocidad soplando su silbato un lunes por la mañana.
Recargo mi frente en el escritorio, uniforme y plano. Sin calor corporal, sin respiración o pulso. Acaso ¿así se siente mi pecho cuando se recargan sobre él? Tieso, duro y sin forma.
Pasan su tiempo endulzando palabras para describirme y ante el primer rechazo me convierten en un mueble gris sin luz ni gracia. Un recipiente vacio.
Yo también quiero amar y ser amada, quiero que ambos nos complementemos. Quiero ser reparada.
Pienso en retroceso y noto que sonrió más últimamente, aun siento infelicidad eso no ha cambiado, solo… no me queda nada más. Solo puedo sonreír.
Ante todas las cosas quiero ser fuerte.

lunes, 2 de julio de 2012

Tu bahul

Me dices que me amas, empujándome cada vez mas lejos de ti, forzando tus sentimientos una y otra vez sobre mi piel como si lacerándola con tu dulzura te colaras en mi corriente sanguínea infectando a mi corazón.
Mis palabras se quiebran en un aire tenso y frio donde lo que pienso no tiene relevancia pues mi corazón palpitante es acusado de indiferencia.
Secos mis labios se parten, cansados de escapar de los tuyos que insistentes y precarios con desesperación y nuevos bríos intentan posarse. Me devoraras algún día de eso no tengo duda, ese es el destino de los amantes, ser consumidos y despojados de sí.
Seria mas fácil si no te amara, si pudiera desterrarte y olvidar incluso tu nombre, obedecer a mi naturaleza cruel de mujer descorazonada y empezar de nuevo en los brazos cálidos e inexpertos de alguien mas, quien no conozca mis recovecos y cosquillas; que no haya contado mil veces las pecas de mi nariz o tenga memorizado el mapa de la bóveda celeste de mis cicatrices.
Alguien ingenuo sin edad, ni rostro, aroma o color; alguien invisible aun para mí.
Olvídame, arrójame al baúl de tus recuerdos y secretos, ocúltame de la luz, niega que alguna vez me miraste y como cualquier otro objeto sin importancia, deshazte de mi una vez que acumule suficiente polvo.
El polvo de tus desvelos y frustraciones; de tu acumulo de emociones perdidas y obsequios devueltos; la desesperación.