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viernes, 7 de enero de 2011

El hombre del teléfono


Parpadea de una vez
una visión borrosa a nadie sirve
truena tus dedos
irrita al prójimo.
Gira te hacia un lado
tal vez así entiendas
las ideas escapan tus oídos.
Susurra o te oirá
el hombre del teléfono
se esconde tras un "quien habla"
y se ríe del "hasta luego".
Sigue creyendo en monstruos bajo la cama,
cuando te descuides vendrán por ti.
Huye del día como de la lluvia
pues no solo el agua puede bañarte.

Hoyo negro


Las historias de amor son exitosas porque nos conmueven, nos dan envidia al saber que nunca tendremos al especial, o nos recuerda a alguna persona del pasado o del presente que afecta de la misma manera tu vida que la de aquel personaje femenino y perfecto que estas historias clásicas parecen evocar.
A mi me hacen pensar en las personas que me han amado y a los que amo profundamente, aquellas personas que nunca tendrán un oda, o una canción de nombre significativo, personas que ya ni siquiera me recuerden como yo las recuerdo.
Solía imaginar mi vida a los 20 muy diferente a como es hoy, antes parecía eternamente lejano e insignificante. Ahora frustrada y deprimida por mi falta de compromiso con migo misma lo único que parece tener sentido es una absurda y mundana historia de amor.
Lo que debería ser difícil inalcanzable y poético esta justo frente a mi y las decisiones que las personas toman fácilmente son tan dolorosamente complicadas que prefiero esconderme bajo mi fuerte de almohadas y esperar a que la lluvia cese pues quiera o no tendré que decidir tarde o temprano que pasara, o ese hoyo negro que puedo imaginar tan vivid amente en mi futuro se volverá un presente que nadie quiere tener.