
Una noches desperté para encontrar un gato en mi ventana, me aprecia normal pues abundaban en la colonia, era un gato de tamaño mediano con unos lindos ojos azules, claros como una camiseta desteñida y profundos como una pintura abstracta.
Cuando acerque mi mano para intentar tocarlo me araño y me enfade, pensé en lanzar le algo al gato solo para que se fuera, no tenia sentido que se quedara hay si iba a atacarme cada vez que me acercara.
Pero me contuve vi algo familiar en aquel gato, no se aprecia en nada a mi, era esbelto y tenia gracia la moverse, su figura resaltaba contra el espacio vació del aire y se veía tranquilo y seguro posado en la ventana.
Sin embargo pensé en mi, aburrida insípida y sola, era como ese gato huraño aun que sin belleza ni poder, no tenia sus habilidades ni apariencia pero eramos iguales.
La diferencia era que no tenia a nadie cerca que me recogiera de mi ventana y quisiera tenerme cerca.
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