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domingo, 19 de abril de 2009

Dulce Flor


Había una vez una princesa en un pobre y pequeño pueblo, tanto ella como su gente no tenían dinero para comprar alimentos y vivían de la pepenancia de pueblos vecinos, la ropa que ella utilizaba se la regalaban sus hermanas adineradas que se habían casado con principes vecinos que tenian mas dinero que sentido común.
Un día desesperada por el pesar y hambre propio y de su pueblo se lanzo de un acantilado esperando encontrar paz en su frió y abismal fondo. Pero pronto se dio cuenta de que por mas que caía no topaba fondo, solo seguía callen do y callen do cada vez mas profundo. Después de un tiempo la caída perdió vértigo y ella ya no gritaba solo seguía calleando y calleando, no sentía hambre ni cansancio y no sabia cuanto tiempo pasaba hay abajo.
Decidió que si algún día tocaba fondo probablemente iría con tanta intencidad que atravesaría la tierra misma por la gran caída que ella misma se había ocasionado.
Pero fue todo lo contrario, nos be si fueron días, horas o minutos en si pero toco suelo con un suave golpeteo que no izo mas que sacudirle las nalgas.
Se explico eso decidiendo que había caído tanto que el mismo aire le había detenido la caída y sin embargo seguía con vida.
Este echo la hizo sentir triste ya que había tomad todo su coraje lanzarse de ese acantilado para fracasar en el ultimo instante.
Cuando termino de alimentarse y sentir pena por si misma se puso de pie y empezo a di ambular en la oscura peor cálida caverna "con que esto es lo que se conoce como abismo" se dijo en una pequeña y tímida voz a si misma a la cual una voz grave pero insierta contesto "estamos en el centro de la tierra pequeña niña, pero como has llegado aquí?" al escuchcr que no estaba sola dio un pequeño sal tillo hacia atrás decidida a correr, peor depuse reflexiono y decidiendo que nos habia donde estaba se quedo justo donde se encontraba parada, no podía ver mas allá de sus narices y el salir corriendo podría predicarle una dolorosa peor poco letal caída.
A la distancia de no mas de 2 metros se encendió un mechero de bunzen y pudo distinguir el rostro de un zorro, era pequeño y esbelto con un brillante pelaje rojizo y un lindo ozico blanco con largos bigotes negros.
De repente sintió una calidez muy grande por dentro pensando que nunca había visto una criatura tan bella como el pequeño zorro en toda su vida depuse de todo su pueblo siempre había estado plagado de penurias y tristezas no había recursos par abastecerse de criaturas tan bellas.
Ella le sonrio timidamente al zorito que decidio acercarse unos imidos pazos al ver a la maltrecha niña sintio un pesar en su corazon, su delgado y debil semblante de rodillas raspadas y piel de papel, sus pomulos salidos agresivamente en su rostro parecianq eu atravesarian su cobertura en cualquier momento dejadon dos enormes llagas, sus enormes ojos azulez saltones y perdidos envueltos en manchas purpuras a causa del cansancio y las provacones.
Sus ropas sucias y remendadas que alguna vez repesentaron tod el cache de una prinsesa.
La princesa se sento en el suelo, se sentia un poco mareada y repentinamente exausta, pero noq ueria quitar la vista de aquel magnifico y deslumbrante zorro.
Al verla el noto un trizte realidad y fue a acurrucarse sobre sus piernas, dejando el mecheor a un lado para que el debil cuerpecillo absorviera la luz.
"cual es tu nombre?" le pegunto el zorro a la princeza "Elizabeth, mi nombre es Elizabeth y tu eres la criatura mas magnifica que jamas haya visto, aun mas magnifico que el amanecer sobre la nieve, o el atardecer bajo el agua" el zorro le agradecio el alago acintiendo la cabeza y dijo susurrando auvemente a su oido " mi nombre es Morrigan y ahora podras dormir al fin" ella le sonrio lo abrazo y cerro lo ojos.
Nunca mas desperto.
Despues de ese dia la gente del pueblo vio como lentamente un gran arbol crecia a un lado del profundo y oscuro abismo, ese arbol empezo a dar unas hermosas flores que reyes y reynas mandaban a pedir de todos los rincones del mundo, a esa flor la llamaron Elizabeth y se decia que solo con verla la paz reinaba en el corazon, era mas hermosa que el amanecer sobre la nieve y el atardecer bajo el agua, simplemente hermosa.

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