Sigue caminando por estos valles repletos de segadora luz pues tu dios no puede lastimarme, hundida en mi propia sombra, deseo que el calor se detenga, acaso he muerto, estoy en mi propio infierno, rodeada de cosas hermosas que la luz me impide ver, sofocada por un calor indescriptible aun bajo la llovizna mas helada o la nieve mas pura, sin hambre ni sed pero deseando beber y comer a cada instante.
Todo se vuelve polvo bajo mi tacto
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