Estírame hasta trozarme como un cabo podrido, de adentro
hacia afuera, víctima de la humedad. La humedad del puerto que se oculta en mi
vientre gritando y pataleando contra mi piel.
Mi alma es antigua como el mar, cansada y rota por el ir y
venir de la espuma, mis lagrimas son saladas y oscuras como las olas en un
anoche sin luna.
Las paredes parecen observarme durante las tardes lluviosas
y sabiendo que todo se deslavara en mi interior, cierro los ojos. Aun puedo
oírles, aquellos días de nostalgia endulzados por la luz del recuerdo.
El planeta es un (0% agua de la cual un 97% es salada,
mares, océanos y lagrimas. Nosotros venimos del mar y en su llanto nos bañamos
regocijados sabiendo que la sal que nos besa al zambullirnos es la esencia
misma de la humanidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario