No quiero dormir, los demonios me atormentan esta noche en
la forma de señales de comunicación, me
bombardean con palabras e imágenes intermitentes que solo alimentan a mi
imaginas desmesurada, como sanguijuelas en una arteria carótida decido guardar
silencio a oscuras esperando no ser encontrada.
Me dueles como la más ansiada decisión que prefiero no tomar
en una noche lluviosa antes de la luna llena, cuando los bríos se hinchan como
fruta madura en la espera de labios tiernos que les den descanso.
Lo siento, clavándose en el pecho, lo siento pasando por mi
corriente sanguínea filoso como diminutos diamantes calvándose en mis órganos,
desangrando me como lagrimas virginales en un tempestuoso mar.
Pero aun así me dueles, pienso a cada instante en tu
expresión triste, destilando lagrimas gordas y rebosantes de arrepentimiento,
mis frías palabras de rechazo, la indiferencia de mi voz ¿acaso todo fue un
sueño? ¿Cómo pude mantener esa imagen decadente? Quiero abrazarte, sentir ese calor tan
enfermizo que como fiebre se filtra bajo mi piel. Aun ahora, quiero verte.
Después de tantas mentiras y decepciones quiero verte.

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